Cocotero con cocos

Cocotero con cocos

Cocotero frente a palmera

La leche de coco es un líquido opaco, de color blanco lechoso, que se extrae de la pulpa rallada de los cocos maduros[1]. La opacidad y el rico sabor de la leche de coco se deben a su alto contenido en aceite, la mayor parte del cual es grasa saturada. La leche de coco es un ingrediente alimentario tradicional utilizado en el sudeste asiático, Oceanía, el sur de Asia y el este de África. También se utiliza para cocinar en el Caribe, América Latina tropical y África occidental, donde los cocos se introdujeron durante la época colonial.
La leche de coco se diferencia en subtipos según su contenido en grasa. Se puede generalizar en crema de coco (o leche de coco espesa) con la mayor cantidad de grasa; leche de coco (o leche de coco fina) con un máximo de alrededor del 20% de grasa; y leche de coco desnatada con cantidades insignificantes de grasa[2][3] Esta terminología no siempre se sigue en la leche de coco comercial que se vende en los países occidentales[4].
En una porción de 100 mililitros (ml), la leche de coco contiene 230 kilocalorías y está compuesta por un 68% de agua, un 24% de grasa total, un 6% de hidratos de carbono y un 2% de proteínas (véase la tabla). La composición de la grasa incluye 21 gramos de grasa saturada, la mitad de la cual es ácido láurico[7].

Palmera de coco

Una cocinera con protector solar de aguacate sostiene un dulce cocotero nui vai. La foto fue tomada en la península de Masoala, en Madagascar, por la bióloga de plantas Bee Gunn mientras recogía tejido de hojas de coco para analizar su ADN. El ADN de los cocos de Madagascar resultó ser especialmente interesante, ya que conservaba noticias de la llegada de los antiguos austronesios a la isla frente a África.
El coco (fruto de la palmera Cocos nucifera) es la navaja suiza del reino vegetal; en un solo paquete proporciona un alimento rico en calorías, agua potable, fibra que se puede hilar para hacer cuerdas y una cáscara dura que se puede convertir en carbón vegetal. Además, hasta que se necesita para algún otro fin, sirve como un práctico dispositivo de flotación.
No es de extrañar que la gente, desde los antiguos austronesios hasta el capitán Bligh, echara unos cuantos cocos a bordo antes de zarpar. (Se supone que el motín de la Bounty se desencadenó por el duro castigo de Bligh al robo de cocos del almacén del barco).
La historia del coco está tan entrelazada con la historia de los viajes de la gente que el doctor Kenneth M. Olsen, biólogo evolutivo de plantas de la Universidad de Washington en San Luis, no esperaba encontrar mucha estructura geográfica en la genética del coco cuando él y sus colegas se propusieron examinar el ADN de más de 1300 cocos de todo el mundo.

Agua de coco

A raíz de un estudio realizado en 1984 sobre las «lesiones debidas a la caída de cocos», se difundieron afirmaciones exageradas sobre el número de muertes por caída de cocos. La caída de cocos, según la leyenda urbana, mata a unas cuantas personas al año. Esta leyenda cobró fuerza después de que en 2002 un destacado experto en ataques de tiburones afirmara que la caída de cocos mata a 150 personas al año en todo el mundo[2][se necesita una fuente mejor] Esta estadística se ha contrastado a menudo con el número de muertes causadas por tiburones al año, que es de unas cinco[3].
La preocupación por el riesgo de muerte debido a la caída de cocos llevó a las autoridades locales de Queensland (Australia) a retirar los cocoteros de las playas en 2002. Un periódico apodó a los cocos «la fruta asesina»[4] Los informes históricos de muertes reales por cocos se remontan, no obstante, a la década de 1770[5].
Otra forma de «morir por el coco» es sufrir una muerte súbita por hipercalemia, tras consumir cantidades moderadas o grandes de agua de coco, debido a los altos niveles de potasio del agua de coco[6].

Comentarios

El cocotero, Cocos nucifera, es una palmera erecta de la familia Arecaceae de la que se cultivan sus frutos, utilizados principalmente para la extracción de aceite de coco para su uso en la cocina. El cocotero tiene un tallo erecto o ligeramente curvado que crece desde una base hinchada. El tallo es liso, de color gris claro y con prominentes cicatrices foliares. El tallo está rematado por una corona de 60-70 hojas dispuestas en espiral. Las hojas son largas (hasta 7 m/23 pies), están divididas de forma pinnada y se componen de 200-250 foliolos cónicos. La inflorescencia es una espiga producida en la axila de la hoja con 20-60 ramas, cada una con una flor femenina en la base y muchas flores masculinas. El fruto es una drupa que contiene una sola semilla. Tiene forma ovoide con tres lados divididos por crestas. El exocarpio y el mesocarpio forman la cáscara del coco. La semilla está protegida por una cáscara gruesa y pétrea, o endocarpo, y está parcialmente llena de un líquido conocido como agua de coco. El endospermo comestible es blanco y carnoso y puede tener entre 1,0 y 2,5 cm de grosor. Los cocoteros pueden alcanzar una altura de 30 m, producir hasta 75 frutos al año y vivir hasta 90 años. Se desconoce el origen del coco, aunque el centro de diversidad genética se encuentra en el sudeste asiático.

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